Quiénes somos
Soy Marisa García y para entender como comenzó todo, nos remontamos al 98 cuando recién terminada la carrera de Técnico en Empresas y Actividades Turísticas acudí, por casualidad, a una entrevista de trabajo en una constructora y promotora. Hasta ese momento y con 22 años, no sabía a que me quería dedicar, solo tenia claras dos cosas, que me gustaba el trato con la gente y los idiomas.
Así, con la ilusión de un nuevo trabajo y con la posibilidad de ser independiente, cosa que siempre me fascinó, germinó sin saberlo yo la semilla de mi verdadera vocación. Gracias a la confianza que depositaron en mí mis jefes y con la ayuda de buenos compañeros, fui creciendo como comercial y me di cuenta de lo gratificante que resulta hacer que alguien cumpla su sueño de adquirir una vivienda. También aprendí que no todo en el camino es fácil y que a veces los tiempos de espera y los problemas imprevistos pueden hacer que se desilusione hasta el mas optimista.

Al trabajar en la zona políglota de la costa también entendí la importancia de atender a cada cliente en su idioma y por eso me formé en el aprendizaje del inglés, el alemán, el francés y el italiano. Mentiría si no dijera que el hecho de que me encante viajar también contribuyó a este propósito.
Allí, trabajando los fines de semana e incluso cuando todos tenían vacaciones, entendí lo que significa ser la persona responsable de que alguien consiga tener la casa que desea. El ver en sus caras la satisfacción y gratitud al entregar las llaves, no tiene precio.
Tras 15 años de experiencia en la misma empresa y con la llegada de la crisis, el sector se vino abajo y yo comencé una nueva andadura también en el tema de las ventas pero en otro campo. En el año 2020 me replanteé todo y fue ahí cuando me di cuenta de que realmente lo que a mi me llenaba era el sector que nunca olvidé, el inmobiliario.

No sin cierto miedo, pero con todas las fuerzas e ilusión posibles que se pueden tener acumuladas durante todos esos años, me decidí a crear mi propia empresa. Si siempre había ayudado a los demás a cumplir sus sueños, ¿por qué no hacerlo entonces con los míos propios?
Aquí conté con toda la ayuda y el apoyo de Mamen Beltrán, tras actualizar nuestros conocimientos en el sector inmobiliario y con todo el valor que se necesita para dar el salto a trabajar por tu cuenta, los autónomos me entenderá, iniciamos la andadura del Equipo Idalia, con todo el respeto y el máximo cariño hacia esta profesión.
Cuando decidimos crear esta web, la gente nos decía…tenéis que explicar porqué sois especiales, originales, diferentes… y nos dimos cuenta de una cosa, lo que queremos es ser normales. Personas responsables, de palabra, profesionales y honestas. Las cosas auténticas no necesitan cambiarse.
Espero que nos elijas para poder demostrártelo.

Es cierto que las inmobiliarias a veces tenemos mala fama y sinceramente, en algunos casos, está justificado. Como cuando escribes o llamas a alguien sin obtener respuesta, cuando conciertas una cita y te dejan plantado, o cuando acuden una hora tarde. En otras ocasiones te has comprometido con una agencia en cerrar un trato y lamentablemente no resulta ser como esperabas.
A nadie nos gusta que nos hagan perder el tiempo, y cuando sientes que te han engañado, la cara de tonto que se nos queda no es agradable. En esas situaciones de impotencia nos sentimos frustrados y con motivo. Se nos quitan las ganas de comprar, vender o alquilar una propiedad y cuando oyes la palabra “inmobiliaria” te sale hasta un sarpullido.
Yo misma me he visto en esas situaciones, cuando he vendido o comprado una casa para mí, y ese fue uno de los objetivos que me llevó a crear Idalia. Pensé…si a mí me gusta que me traten bien, y trato a los demás como me gustaría que me trataran a mí, que es mi lema en la vida, no puede salir mal.
Es cierto que en todos los sectores hay buenos y menos buenos profesionales, pero que en el mío haya mas porcentaje no significa necesariamente que tengamos que pagar justos por pecadores. De hecho casi siempre me he encontrado con muy buenos compañeros en mi camino.
Y así, con el propósito de dejar satisfechos a los que confiaron en mí y también a los que tenían sus reticencias, inicié mi andadura poniendo en ella todo mi esfuerzo y mi pasión.